La vivienda doméstica conlleva una serie de gastos a los que, en ocasiones, no sabemos cómo hacer frente o incluso, desconocemos su procedencia. Para empezar, debemos saber que los gastos domésticos se dividen en tres grupos:

  • Los gastos fijos: son los obligatorios, es decir, los que por contrato se deben cumplimentar y efectuar: el pago de las facturas eléctricas, el alquiler de la vivienda o la hipoteca son algunos de estos ejemplos. A esto se le suman los supuestos desembolsos a terceros, como es el caso de las guarderías, que dependen de manera indirecta en el presupuesto de la vivienda.
  • Los gastos corrientes: carecen de carácter obligatorio, puesto que no se firma ningún tipo de contrato. Sin embargo, se trata de un presupuesto necesario para la vida diaria, como es el caso de la lista de la compra, el transporte, la ropa, etcétera.
  • Los gastos ocasionales e imprescindibles: son gastos irregulares, que pueden producir desembolsos de manera desprevenida. Son ejemplo los posibles gastos médicos, de los que se pueden prescindir en caso de necesidad.

Es importante que establecer una clara clasificación de tal manera que se sepa por donde entra y sale el dinero doméstico porque si los gastos ocasionales llegan a ser mayores que los fijos, la economía familiar padece de un grave problema, ya que las fugas se producen por falta de previsión.

¿Cómo afrontar los gastos fijos?

Si por el contrario, los gastos fijos suelen desembolsar cantidades que superan la media, es necesario revisar las tarifas eléctricas, puesto que pueden influir de manera negativa en el gasto de la casa. Está claro que no vamos a poder escapar de las obligaciones que necesita el hogar bajo ningún concepto. No obstante, la clave para reducir estos recibos consiste en buscar las mejores alternativas de consumo que sean capaces de sustituir para mitigar estos desembolsos.

En el terreno de la tecnología, el contrato de kW de internet por satélite resulta una alternativa ecológica a la fibra óptica y el ADSL. Es ideal para aquellas viviendas alejadas de la metrópolis a las que no pueden acceder a tales sistemas de cablerías.

Otro ejemplo que se puede contemplar es el autoconsumo, una forma limpia de abastecer energía en el hogar a través de fuentes renovables, recursos gratuitos, inagotables y que proceden de la naturaleza.

También te puede gustar:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *