El miedo a que se produzca un robo en nuestra vivienda o a que un incendio acabe con los muebles a los que les tenemos tanto cariño lleva a muchas personas a contratar un seguro de hogar. Si bien es cierto que no existe obligación legal de hacerlo, es la mejor forma de ganar en seguridad y tranquilidad ante posibles problemas. POr ello es importante saber qué nos cubre un seguro de hogar y qué necesitamos para solicitarlo.

Coberturas de un seguro de hogar

En dependencia del tipo de póliza que contratemos con la empresa aseguradora recibiremos un tipo de cobertura u otra, pero existe un conjunto de habituales que se repite en la mayoría de seguros:

  • Incendios y otros daños como explosión de una bombona de  gas o caída de un rayo.
  • Daños eléctricos provocados por corrientes anormales o cortocircuitos de la instalación de la luz.
  • Actos de vandalismo, es decir, daños materiales realizados intencionalmente por terceros sobre los bienes asegurados, aunque quedan excluidos las pintadas, inscripciones o pegada de carteles
  • Daños por problemas con el agua, como escapes accidentales o rotura de tuberías.
  • Daño por rotura de lunas: espejos, cristales, elementos sanitarios fijos… aunque no cubre ni arañazos ni otros intencionados.
  • Robo, atraco y hurto
  • Daños estéticos en caso de siniestro, aunque un límite de gasto destinado para restablecer la unidad estética que se detallará en la póliza. 
  • Responsabilidad civil, es decir, la aseguradora se hace cargo de los posibles daños, tanto materiales como personales, que los asegurados puedan ocasionar involuntariamente a terceras personas. 
  • Daños ocasionados por fenómenos atmosféricos como lluvia, nieve o inundación. como goteras, filtraciones o humedades.

Datos que necesitarás saber antes de solicitar una póliza

Ahora que sabes qué puede cubrir un seguro de hogar en tu casa, es hora de solicitarlo. Para ello, la aseguradora te exigirá conocer algunos datos importantes relativos a la vivienda a asegurar y que influyen en el precio que tendremos que pagar por la póliza:

  • Nombre del asegurado
  • Detalles del domicilio: nombre de la calle, número exterior, interior, municipio, código postal y ciudad.
  • Tipo de vivienda familiar, si es unifamiliar, casa en condominio horizontal, casa en condominio vertical o segunda vivienda.
  • Conocer si la vivienda se encuentra a más de 500 metros del mar o 250 metros de un río, lago, laguna o presa.
  • Tipo de construcción de muros y techos.
  • Número de plantas de la vivienda.
  • Valor estimado de la casa considerando el costo de construcción por metro cuadrado según la zona. También la empresa aseguradora puede realizar ella misma una tasación de la vivienda, para más exactitud de su valor.
  • Valor de todos los contenidos o bienes considerados como menaje de la casa.

Con toda esta información ya disponible, toca elegir qué tipo de pago preferimos realizar: único, dos pagos, cuatro pagos o doce pagos al año. Además, hay que notificar a la empresa si deseamos domiciliar el pago, porque en ese caso habrá que aportar número de cuenta, tipo de tarjeta y vigencia, banco y fecha del cobro elegida.

Por supuesto, muchos de estos datos los puedes encontrar en las escrituras de la casa, que deberás llevar a la firma de la póliza, así como una copia de tu DNI además de la información bancaria concreta que requiera la aseguradora en cuestión.

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