El consumo de Internet en las empresas ha aumentado. Hace unos años, solo las grandes compañías operaban con un gran número de ordenadores, smartphones o tablets. En este momento, dada la agitación de las conexiones y la digitalización, son un centenar los aparatos electrónicos vinculados a esta red de distribución diariamente. Precisamos de ellos para emprender  cualquier trabajo, ya sea enviar un correo electrónico o elaborar una noticia como en este caso. 

Lo mismo resulta en las viviendas. En la actualidad, más de un miembro de la familia tiene un ordenador portátil, la tablet está conectada a todas horas y solo nos separamos del móvil  cuando tenemos que irnos a la cama a dormir. ¿Qué origina esto? Que en muchas ocasiones se caiga el WIFI o vaya muy despacio. 

Por lo cual es fundamental comprobar cuál es la velocidad del internet, tanto de subida (upload) y bajada (descarga o download) de archivos. 

¿Qué es la velocidad de Internet? 

La velocidad de Internet hace alusión al tiempo que tarda en llegar la indicación desde los servidores hasta el dispositivo (ordenador, móvil o tablet). 

Científicamente, cuando mencionamos la  velocidad de internet nos dirigimos al ancho de banda, o de igual manera, a la capacidad que se precisa para efectuar esa conexión. Entre ellos, la fibra óptica simétrica, es decir la que tiene la misma velocidad tanto de subida como de bajada, y el ADSL son los más usuales. 

¿A qué puede deberse una velocidad de Internet lenta? 

En el instante en el que la conexión a Internet vaya más lenta de lo común, primeramente lo que tenemos que hacer es verificar qué velocidad máxima puede adquirir, porque no es igual  la dicha por la compañía que la que los dispositivos pueden admitir. 

También hay que tener en cuenta cuántos dispositivos están conectados simultáneamente. Este valor afecta en gran medida en la calidad de la señal. 

De la misma manera pasa con los propios componentes arquitectónicos de la vivienda. Si la señal es wifi, no va por cable directo, y tienes multitud de puertas o paredes desde el router hasta el dispositivo, es corriente que el Internet no pase a la velocidad que debería. Lo adecuado es ubicar este router en un lugar alto para que se difunda la señal, a la vez que hacernos con algunos de los repetidores que tienen la mayoría de las compañías. 

La relevancia de una buena medición de la velocidad de Internet 

Si queremos realizar un test de velocidad de Internet, es recomendable tener en cuenta estas reglas para que sea lo más acertado posible: 

  • Cerrar todas las páginas web y aplicaciones que se estén usando en ese momento. Por el motivo, de que la medición tiene que ser limpia, así que también debemos apagar los programas de descarga en segundo plano (si los tienes) hasta pasar el antivirus antes de iniciar el proceso. 
  • Conectar el ordenador al cable del router, no al wifi. El efecto del test de velocidad puede proporcionar resultados más bajos si se realiza mediante esta segunda vía. 

Todo este procedimiento se tiene que hacer en un lugar seguro, que nos aporte datos fiables. Si estos últimos no son los que anhelamos, siempre podemos contactar con la compañía, hacer una reclamación o cambiar de empresa y de conexión de fibra óptica o ADSL. 

Una velocidad lenta de conexión tiene sus consecuencias tanto en el domicilio como en la empresa: no poder mandar un trabajo de la universidad a la hora apropiada porque no te funciona la señal o estar horas detenidos en la empresa a la espera de que ese documento primordial para hacer todo lo demás se suba, por ejemplo. 

¿Qué velocidad de Internet precisó? 

Si vivimos solos y usamos Internet únicamente para navegar y enviar algún correo electrónico, con una velocidad de 10 megabits por segundo (mbps) es más que idóneo. 

En cambio, si somos más de descargar películas o verlas en streaming, se aconseja una velocidad de 25 mbps. 

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